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domingo, 7 de noviembre de 2010

El desafío de la diferencia

Afiches, comerciales en televisión, anuncios en periódicos, cupones, stands promocionales, y muchos otros medios donde anunciar, donde sea que nos encontremos la publicidad nos rodea, acompaña nuestra vida cotidiana. Sin embargo, a pesar de la cantidad a la que estamos expuestos pocas nos sorprenden por ser “novedosas” o “diferentes”. Y es que la diferencia rompe con los conceptos y formas de representación a los que la sociedad está acostumbrada, es lo que el consumidor y la marca buscan: ser únicos. En ocasiones se crea algo nunca antes imaginado, en otras se recurre a reutilizar lo conocido (estilos, estereotipos, actitudes, y todo lo que se encuentre en el imaginario colectivo) para llamar la atención y construir una conexión con el público objetivo.

Las formas de acercarse al espectador son muchas: dirigirse al grupo de consumo específico con un estereotipo o colocarlos a ellos como el estereotipo modelo, el humor, la ironía, el valor lúdico, la sociedad del espectáculo en la que vivimos, la singularidad del producto y sus ventajas y muchas opciones más. En las siguientes imágenes se ejemplifican casos de publicidad no convencional, que llaman la atención de inmediato por la forma como intervienen en el espacio y presentan un mensaje claro y directo con rasgos lúdicos.




La diferencia es también es un riesgo que se asume ya que cabe la posibilidad de que la recepción no sea la esperada si la estrategia no está bien planificada. Como en el siguiente ejemplo de “Chapel bar” donde la asociación de la religión con un producto que no tiene relación. la imagen es ingeniosa pero puede ofender a ciertos grupos de personas.

A fin de cuentas, “el que no arriesga no gana” y en la publicidad más vale ganar que perder.

lunes, 6 de septiembre de 2010

La publicidad y el mundo del espectáculo

Marcas, marcas y más marcas aparecen todos los días: ropa, revistas, comestibles, cuidado personal, tecnológicos, etc. Ellas compiten por sobresalir en un mercado abarrotado de productos y servicios con características y beneficios muy similares. Entonces, ¿cómo diferenciar una marca en particular? Una marca ofrece más que bienes determinados pues los valores agregados no tangibles son las que los hacen atractivos, su propósito es hacernos sentir satisfechos y que las recordemos.

Para diferenciarse del resto en el espacio público los anuncios deben ser lo más creativos posibles en concepto y realización, de ser posible, que interactúen con el público.






Un caso en particular es la publicidad en los centros comerciales. Estos espacios son visitados a diario por miles de potenciales compradores que son bombardeados de información que los persuada a adquirir lo que se les ofrece; sin embargo el consumo no es solo material, es también visual pues los afiches, vitrinas y su ubicación comunican el mundo mágico de la marca.




Por ejemplo, una vidriera con un panel táctil interactivo de un equipo de celular Nokia permite simular sus funciones.



Otro ejemplo es el diseño de escaparates siguiendo un concepto: lucir bien en todo momento. La escena que crean es dramática por la composición, la sensación de la fuerza del viento y el fondo de la ciudad mayormente gris.